Marc Martí | Una opinión sobre los ‘favs’ y los significados de las notificaciones
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Una opinión sobre los ‘favs’ y los significados de las notificaciones

Una opinión sobre los ‘favs’ y los significados de las notificaciones

Buscando el significado ‘oficial’ del fav

Mucho tiempo llevo (llevamos) en Twitter y poco a poco ha ido haciendo cambios en su diseño para promover un tipo de acción y consumo para que permanezcamos más en su nido.

Pero lo que me llamó la atención fue la disposición -el cajón de “favs” dentro del diseño de la plataforma. Y es que, uno de sus ‘emblemas’ de comunicación dentro de la plataforma del pajarillo, el ‘fav’, un símbolo que para algunos -junto al ‘like’ de FB- encarnan el mal de las nuevas modalidades de comunicación digital, quedaba relegado a un segundo plano. 

El apartado donde se acumulaban las estrellitas se escondía, tenías que dar dos pasos para acceder al listado. Esto me dió por divagar sobre su función “oficial”.

Bajo las dos posibilidades que podía encarnar el “favorito” de Twitter, el “para después” o “me gusta”, el “fav” esa sencilla fórmula que es diana de muchos bajo el precepto de que deshumanizan la relación entre las personas, era considerada antes un significado conversacional que un armario con enlaces.

Cosa que se puede entender: Las mejoras que crearon en Twitter eran las pestañas “Descubrir” o “Actividad”, opciones que priman la exposición de tweets de usuarios que puede que no sigas y sean relevantes para la actualidad del día. Fomentando que sigas a más usuarios, interactues más, estés más tiempo pululando por Twitter y por último, que te intereses por temas que TW considera genéricos.

Temas que por ser de un interés amplio consiguen captar mucha atención y hay más posibilidad de que puedan ingresar dinero por publicidad en sus diferentes formas.

Además servidor, que usa mucho Twitter y algo menos Facebook, tenía lo que se llama visión túnel en lo que respecta al significado simbólico del fav (o like) del que creo haberme rehabilitado de tal visión.

Estratos en la comunicación: Diferentes niveles de participación

Me explico, antes era de los que pensaba que el ‘fav’ o ‘like’ era un limitador de la conversación, no promovía la conversación sino que la limitaba. Usaba el ‘fav’ para simplemente guardar tweets con enlaces, como si fuera un ‘para después’, sin hacerle mucho caso a la variedad de significados que podía tener por contexto.

Variedad de significados que podía tomar por que la misma plataforma no proporcionaba más opciones para que significaran “esa cosa concreta”: Un fav de ‘me gusta’, un fav irónico, un fav ‘para leer después’… Pero es que es esta misma variedad la que minaría las respuestas a los posts, como dice Gonzalo Martín. (1)

Y es que con la aparición de las principales plataformas sociales hemos visto como estas fomentaban -mediante diseño del servicio- el aumento de publicación de contenido, al igual que pasábamos de participar más en conversaciones a la simple adhesión gracias a las fórmulas ‘like’, ‘fav’, el corazón de Instagram, etc.

Apareció Ello y vi que allí no había likes ni favs. A primeras, creí que esto era bueno, pues simplemente polarizaba la respuesta final del usuario que leía el post. O se contestaba o no se contestaba (2). En Ello expuse tal observación, donde decía que esto era bueno, pues “forzaba” al usuario a emitir una respuesta clara -escribir- a lo leído. (1)

Saltó Gonzalo Martín a la conversación para hacerme ver -mediante el ejemplo de Discourse- que estas fórmulas servían para evitar que las conversaciones se alargaran sin que la conversación no avanzara.

No supe ver que a veces no hay más que decir. Estas formas son maneras de reducir el ruido. El “fav” o “like” te permite -como dice Gonzalo- centrarte en la aportación y dejar el “fav” como la última forma de feedback que cierra conversaciones. Yo obviaba el hecho que siempre es agradable recibir algo de feedback, aunque sea poco. Sirven para rellenar ese hueco entre la no-contestación y la conversación escrita más sencilla.

Mi otro error era querer comparar las plataformas sociales -junto a sus notificaciones- con los blogs, el terreno por antonomasia para depositar observaciones o razonamientos de la larga extensión. Lugar en el que se podía crear una gran conversación sobre el tema teniendo el post como origen de la conversación.

Estas plataformas sociales intermedian en nuestras conversaciones, su forma no permiten desarrollar -ni ordenar- grandes conversaciones dentro de ellas, son como un paso intermedio entre el usuario y esos posts de blogs, foros o medios de comunicación donde se expone información de larga extensión. Han conseguido meterse entre lo que antes comprendíamos el “destino final”, el blog o foro. Pasar por este aro es casi necesario para poder estar al alcance de más gente.

Uno puede pensar que que la longitud del texto dedicado a la persona puede ser el barómetro de la relación que se tiene con ella. Y que las apps de mensajería móvil fomentan la conversación constante, simplificando junto al uso de iconos, la complejidad de una comunicación en favor de la (larga) duración. Pero es que esta línea de pensamiento desestima la responsabilidad del emisor y receptor de la misma conversación, siendo estos los responsables finales de la modalidad de charla que tengan.

Sí, el diseño de la plataforma influye, pero la última palabra la tiene el usuario, que debe hacerse a la idea de que debe “domar” las funcionalidades y usos del servicio para que le sirvan a su servicio.

 

Enlaces utilizados:

Ilustración principal: Autor no encontrado.

(1) Post en mi perfil de Ello.co 

(2) Ello.co como síntoma (y aprovechamiento) del problema de privacidad | yo mismo

(3) El negocio de la intermediación (y descubrimiento) en el consumo de contenido | ¡Sorpresa! Yo otra vez

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