La digitalización bancaria (I) y los nuevos jugadores del tablero (online)

Introducción: El dinero se ha vuelto digital

Las operaciones financieras son ahora operaciones informáticas: El dinero se ha vuelto digital. El pago online crece y el uso de efectivo y de libretas decrece a favor de la banca electrónica.

Los bancos redefinen la relación con el cliente y servicios que les ofrecen, apostando por la movilidad y la sincronía [1], y las grandes empresas digitales se prestan a que el recorrido del dinero sea vía online para que favorezca su intermediación.

Sobre los nuevos jugadores: Bancarización de las pequeñas compras

Hay nuevos «jugadores» que saltan al campo de los servicios financieros, ofreciendo nuevas formas de pago.

Las grandes como Google, Amazon o Apple ya están añadiendo a servicios los micropagos, cosa que ya advertía un estudio del Deutsche Bank, que decía que en un periodo de 3 a 5 años, éstos podrían arrebatarlos parte de sus servicios.

Los micropagos son el primer paso, después vendrían el de préstamos y depósitos [2]:

Google ya ha dado el primer paso: Recientemente anunció que creará una aplicación para GMail que integrará Google Wallet, el monedero digital de Google, para que los usuarios puedan enviarse dinero (por ahora solo está habilitado para hacerse desde un PC).

Funcionamiento: La transferencia será gratuita cuando se utilice saldo de Google Wallet o cuando la cuenta bancaria del usuario esté enlazada con la cartera digital de Google. Si no, debe pagar una comisión. Esto es una «motivación» y atracción para forzar el uso de su servicio.

Busca así erigirse como líder de operaciones dentro de su propia plataforma. Google da un paso más para concretar todo tipo de movimientos sobre sí mismo y centralizar la información.

Jose Alcántara comenta -en un post que ya nos avanzaba los pasos que se están realizando- que el primero paso fue crear un sistema de pagos para gestionar pagos en sus «app stores» y no parar de mejorarlo para facilitar con cada actualización la integración de los mismos con cada vez más sistemas para «intermediar» en los pagos [3].

A parte, Google también Objects API para Google Wallet para guardar tarjetas de fidelidad de diferentes comercios. Así, cruzando esta información a los servicios de geolocalización (toca pensar en Square[4]), los usuarios podrían recibir ofertas personalizadas de las tiendas que se sirvan de este servicio.

Transacciones económicas: Del online al offline

Con las pequeñas pantallas nos hemos acostumbrado a pagar. Desde los dispositivos móviles, un usuario, parece ser que está más dispuesto a pagar por acceder a servicios y contenidos, y así convertirse en un cliente de pago [5].

Los fabricantes de smartphones dan pasos para gestionar pagos, saltándose los proveedores de servicios (empresas telefónicas) y los gestores económicos (VISA, Mastercard o los bancos), creando sus propias plataformas (AppStore, Google Play… ) [6].

Primero teníamos los pagos mensuales por tarifas, pagando por llamadas y sms, y «ahora» estamos con las apps. Pero esto no se detiene. Avanzamos a pagar vía móvil por acceder al metro, para pagar en el quiosco, para pagar la entrada al cine, etc. El móvil será una vía normal para realizar transacciones económicas.

Una de las dudas era la forma en que entrarían las grandes en la modalidad de pago offline. En un principio, Google apostó por la creación de una targeta física de Google Wallet así, en teoría esto habría permitido a Google captar más transacciones entre cliente y proveedor y extraer más datos [7]. Esto habría predispuesto al cliente a poner más dinero a la cuenta de Google, ¿no?

La tarjeta era parte del objetivo estratégico más amplio de Google para saber más acerca de compras de los consumidores, pero Google ya consigue estos datos vía pagos de Google Play, Google Checkout y por los pagos de anunciantes, a parte de los datos que percibe vía Google Wallet.

Por lo que he entendido, otro de los problemas que tendría Google Wallet es el uso de la tecnología NFC [8], que «obligaría» a tener estos dispositivos en los smartphones y lectores especiales en los comercios para realizar la transacción. Por ejemplo, el iPhone 5 no dispone de esta tecnología, un ‘golpe’ bastante duro [9].

Uno de los datos más importante con los que cuenta Apple son los millones de usuarios que tienen en iTunes con sus respectivas cuentas bancarias. Y por ello apuesta por Passbook, una aplicación que permite almacenar tickets, entradas de cine, cupones, tarjetas de fidelización y toda la información relacionada con ellos. Además, permite a las empresas integrarla con sus propias aplicaciones para saber, por ejemplo, la ubicación de la compra [10].

Por eso, Apple también han puesto el accelerador como cuenta Antonio Ortiz, buscando la mejor forma para fidelizar al usuario para que adopten gradualmente su servicio, siendo uno de los actores mejor situados para abordar el pago con el móvil [11].

Eliminar la tarjeta física es un gran paso, donde las empresas implicadas en la implantación de servicios de pagos offlines necesitan hacer pasos seguros. Un proceso gradual ya que deben mostrar a las empresas que van a usar sus servicios que la modalidad que usan será la buena.

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Captación de datos: Comodidad por información

Tras la comodidad de estos servicios hay un intercambio no sólo monetario: La privacidad del del usuario, advierte Jose Alcántara [3]. La transacción anónima desaparece, ya que la cuenta con dinero se relacionada de forma directa con toda la información del usuario.

Siguiendo la lectura del mismo enlace, Jose Alcántara hace una sencilla y esclarecedora observación: «Piensen una empresa con un millón de clientes que ya no necesiten llevar (cada uno) cincuenta euros en metálico para gastar «por si acaso».  Eso da una cantidad agregada de cincuenta millones de euros que están disponibles en las arcas de la entidad de turno para ser invertidas».

Conseguir más datos sobre el comportamiento no sólo de consumo de información, del económico, ayudará a estas grandes de internet a un mejor conocimiento del usuario.

Por esto, las compañías intentarán imponer su propia vía de pago en todos los servicios que puedan ofrecer y espacios donde se puedan «colar». La competición será grande, y que de ésta quedarán pocos supervivientes.

Enlaces utilizados:

Ilustración principal: Desconocido

Ilustración 2: Kelsey Dake

[1]  La banca, caso radical de digitalización | Genís Roca

[2] Dame tus datos… Te hago una transferencia desde el Gmail | Cinco Días

[3] La bancarización de las pequeñas compras | José Alcántara

[4] Square vs Foursquare ¿Una nueva batalla? | Mariano Amartino

[5] La batalla por los pagos en la pantalla pequeña | Genís Roca

[6] Bienvenidos a Google, pero no al buscador, sino al banco online | Teknautas

[7] Ahead of I/O, Google Wallet Drops Plans to Introduce a Physical Card | AllThingsD

[8] NFC: qué es y para qué sirve | Javier Penalva

[9] ¿Por qué el iPhone 5 no tiene NFC? Passbook vs NFC, ¡Fight! | Applesfera

[10] iPhone Passbook: Six months on and it still disappoints | ZDNet

[11] Passbook, el primer paso de Apple y su iTunes hacia los pagos offline con el móvil | Antonio Ortiz