De la brecha digital a la trinchera legal: Un problema del Dinero Viejo

Tras la revolución industrial, la tecnología se quedó en manos de unos pocos, ahora tenemos la posibilidad de influir de forma más directa en las decisiones sobre estas leyes, ya que como apunta Genís Roca, «quien tenía el control de la tecnología fijó las reglas económicas, laborales, sociales y culturales«.

 

El que (no) se mueve, no sale en la foto

 

Internet nos para sirve relacionarnos, resolver dudas y participar entre nosotros más allá de las modalidades que nos permitían los medios de comunicación o administraciones públicas (1). Pasamos de que nos «dejen» usar las herramientas de participación a poder (y querer) ser parte activa del proceso de participación.

Si eres una empresa, Internet te obliga a revisar eso que se llama «procesos internos», ya sea inventar nuevos productos o servicios o reconsiderarlos como nuevo modelo de negocio. Una buena frase-resumen es “Cualquier producto sometido a presión digital, muta a servicio”, de Genís Roca. Esta nueva forma de mirar la brújula también nos emplaza a revisar la forma en la que nos dirigimos a los clientes.

Entiendo que en los negocios digitales no se tiende a pensar en la frontera -los otros países que permitirían la incursión de esa empresa o modelo de negocio- como un problema. Internet nos evidencia que la forma de relacionarnos transciende más allá de un idioma, nación, territorio o religión. Y esto involucra también a las leyes estatales o asociaciones de estados.

Y es que las nuevas leyes que se nos vienen encima se supone que tendrían que ayudar a virar el concepto de propiedad intelectual, derecho al olvido, la neutralidad de la red, protección de datos y etcétera.

 

El miedo del dinero viejo al sorpasso económico

 

Y lo vino a resumir Genís Roca, con un «las buenas oportunidades de negocio están en las ideas que aún son ilegales». O lo que viene a ser -más o menos- lo mismo: la innovación llega antes que el marco legal. Airbnb o Uber demuestran que las ideas transformadoras luchan contra la ley. Y otros antes, como recuerda una recopilación de tweets a cargo de Francesc Grau (2).

La red aún está en construcción y los modelos definitivos no se pueden ni intuir, dice Genís Roca (3) y los gobiernos ya deben reconsiderar leyes y normas para que estas nuevas formas de negocio participen en el país (e influencien en la sociedad), la justicia ha de revisar conceptos como la propiedad privada o los derechos de autor y la administración pública debe prepararse para adaptarse al enorme cambio que hará modificar procedimientos de participación e interacción entre empleados y entre ciudadanos.

Evaristo Nogales apuntaba a que se harán pequeños esos intermediarios que basaban su modelo de negocio en la desconexión entre usuarios y organizaciones. Esos modelos en que los usuarios no tenían la posibilidad de interlocución directa con quienes le prestaban los servicios y no existía transparencia alguna sobre la cadena de valor, los márgenes y los precios (4).

El modelo de negocio que ofrece más garantías de éxito en esta en una situación en que la oferta es accesible y transparente, es aquel en que se iguala la importancia de usuarios y lo que se le ofrece, produciendo una fijación de precios más transparente.

 

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Donde hay innovación, hay presión legal

 

Estos cambios vienen ligados a una reintermediación de vínculos entre empresas y clientes. Se agiliza el proceso, se abre el abanico de posibilidades y el rendimiento se maximiza.  Así los usuarios rentabilizan esfuerzo económico (físico y  temporal).

Concebir tales negocios como «economía sumergida», sin garantías, o enfocadas al “turismo mochilero”, es una actitud por la que deberíamos arquear la ceja. Algunos intentan proteger los privilegios y el control de la oferta que poseían bajo un manto de preocupación por los usuarios. Legislar en favor de los emporios hoteleros y taxistas, por ejemplo, es una forma de retirar opciones del mercado a los intereses de los usuarios, como explica claramente Enrique Dans (5).

Un ejemplo de hace poco son las huelgas de Taxis frente a Uber/Blablacar, en el que vemos cómo una evolución tecnológica provoca una reacción en el sector como intentos de modificar la ley y presiones a los estamentos políticos para que protejan de alguna manera la situación anterior (6). Sin olvidar las huelgas y protestas*.

Si nos centramos desde la óptica del usuario, me gusta como lo explica Enrique Dans, donde dice que más allá de los temas legales estamos hablando de abastecer al usuario: «una mayor abundancia de oferta más diversa puede cubrir mucho mejor el área que se forma debajo de la curva de la oferta y la demanda, dando lugar a una flexibilidad capaz de adaptarse a todos lo segmentos».

 

Pagando el dote a la ¿famiglia?: Llegar tarde y mal

 

No adaptarse a estos nuevos «mercados y oportunidades» hace que uno se ponga (muy-muy) nervioso, y más cuando eras el amo del cotarro. Y entonces es cuando el sector empieza a hacer frente a esos nuevos modelos mediante presión al gobierno. Un claro ejemplo es el movimiento de los grandes mass media del papel  (AEDE) hicieron para imponer un «CEDRO» por enlazar.

La no correcta adaptación a estas nuevas posibilidades, provoca en algunos un giro «arancelario» para someter al nuevo. Esto, suele llegar tarde cuando el usuario puede ya haberse aclimatado a ésas posibilidades, creando una sensación de prohibición y «adulterando» la oferta de servicios o productos.

NOTA FINAL: Y para otro post queda ÉSE momento en que los grandes de internet son demasiado grandes y tienen capacidad de influencia sobre otras industrias. O sobre gobiernos.

* Evito «entrometerme» en el tema social, es decir, el significado que conlleva la aparición de estos modelos de negocios que eliminan intermediarios y con ello la desaparición de lugares de trabajo.

Ilustración 1: Desconocido

Ilustración 2: Dan Page

Enlaces utilizados:

(1) Esto no va de likes | Genís Roca

(2) La Napsterización de nuestro mundo | Francesc Grau

(3) La transformación digital de los negocios | Genís Roca

(4) La Falacia de la desintermediación digital | Evaristo Nogales

(5) Airbnb y Uber: hablando de negocios | Enrique Dans

(6) Cisnes negros o teoría de lo altamente improbable: Uber y otros ejemplos | Zennith Media

(7) Acciones para contrarrestar el Canon AEDE, un “Santiago y cierra, España” digital | Periferia Digital