Tras un algoritmo hay una ideología (y una economía)

“La tecnología tiene ideología”, decía Genís Roca. Por tanto, el debate no es sólo tecnológico, es también político.

Si la economía colaborativa no aspira a ser mucho más que una mejor gestión de la oferta y la demanda, lo que conseguimos en realidad es optimizar la lógica del capitalismo, subrayaba Albert Cañigueral. (1)

La empresa se reconvierte en plataforma la escala cambia. Los vínculos entre cliente y proveedor tradicionales se diluyen en tanto que la escala se agranda, dice Julen Iturbe. (2)

Este tipo de servicios, por ejemplo, se presentan como una alternativa para el mundo excesivamente burocratizado del transporte urbano o con muchas tasas y procedimientos que hacen de barrera de entrada a nuevos competidores.

Además, estos modelos no son una sustitución a los antiguos, practican una evasión de la regulación, expone Alexis Madrigal. Ignorando deliberadamente a los reguladores y apoyándose en la demanda del cliente fuerzan, con su modelo, a una suerte de autogobierno ajeno a leyes de la industria en la que se adentra. (3)

Esta estrategia que practica Uber lleva dentro de sí una ideología anti-reglamentaria que se difumina bajo el embrujo de los “poderes mágicos” de la tecnología. Por tanto, nos podemos preguntar ¿Hasta dónde este tipo de empresas no promueven, a través de la desregulación, el desmantelamiento del contrato social?

Se cierne un debate entre ciudadano y consumidor, expone Alexis Madrigal. Argumentos hay para que nosotros mismos, consumidores y ciudadanos, caigamos en contradicciones. (3)

La sociedad se dirige a un momento en que debe precisar una respuesta entre buscar fórmulas para regular sobre estas empresas impuestos que ayuden a proteger los presupuestos de los gobiernos (sin ejercer presión) o bien “confiar” en el mercado, no forzar la subida de precios por la vía retributiva. Una elección que tiene trasfondo político.

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Retos de la legislación: Repensar los impuestos a los nuevos modelos

Uber ha logrado casi sin ayuda que nos repensemos la función de los intermediarios y los operadores tradicionales. Que pensemos en crear un nuevo marco para futuros nuevos modelos que innoven en las industrias de manera que se «salten» leyes que quedan desfasadas por el mismo modelo, para así operen dentro de la legalidad.(4)

El futuro ya está aquí, solo falta legalizarlo. Eric Brousseau, profesor de economía de la Universidad Paris-Dauphine, dijo que la “sharing economy” se encuentra todavía en su infancia, pero que la regulación finalmente se pondrá al día.

Aunque Uber use la vía de la confrontación pública como estrategia para darse a conocer, a la larga este tipo de empresas habrán construirse credibilidad con las autoridades, sugieren Sarah Cannon y Lawrence H. Summers. (5)

Los acercamientos a las administraciones incluyen la formación de coaliciones y asociaciones de la industria para representar un punto de vista compartido en lugar de cada empresa se acerca reguladores de forma independiente y sólo en tiempos de crisis (Ej: Peers.org o Uber fichando a colaboradores en campañas de Obama).

Otro campo interesante en el que deberán repensar las autoridades será en la gestión de los datos generados (útiles para los gestores públicos) por empresas como los de transporte que sugieren el vehículo privado como medio de transporte. Hasta que punto interesa la cesión de datos para trazar rutas más viables y utilizables por la red pública de transportes. Una colaboración entre empresas y administraciones públicas se preguntaba Evgeny Morozov. (6)

La extrema eficiencia de estas plataformas pueden generar cuasimonopolios de manera natural; cosa que hará que los gobiernos intercedan para controlar en la medida de lo posible las condiciones laborales y de impuestos.

Las leyes apuntan a ser la barrera más importante para el crecimiento de este tipo de plataformas.

Aún a sabiendas que introducción de leyes e impuestos puede subir el coste, cabe recordar que estos sirven a un propósito social, asegurando el intercambio libre y justo de los servicios y recursos entre todos los segmentos de la sociedad.

Es un desafío para muchas ciudades para desarrollar nuevas regulaciones. Las empresas, con sus nuevos modelos, podrían ser el primer paso para conocer, vía opinión de usuarios y consumidores, los obstáculos legales existentes e identificar las normas obsoletas que necesitan ser re-escritas gracias a su forma de negocios.

 Nuevos retos laborales: Adaptar un nuevo estilo de trabajador al mundo laboral

Estamos viendo un cambio fundamental en la forma de trabajar en todo el mundo. En el pasado, profesionales y gobierno regulaban su propia industria mediante normas, tasas, sistemas de formación y similares.

Ahora, la tecnología permite que la misma empresa-plataforma, en situación de cuasi-monopolio, tenga la posibilidad de elaborar y modificar sus propias directrices, dirigidas a sus usuarios y empleados,controlando, de alguna forma, la entrada a este mercado.

No es de extrañar por qué Uber luche contra las regulaciones, ya que con una barrera baja de entrada el número de conductores seguirá creciendo hasta que el mercado alcance un punto de saturación, bajando el coste de los mismos. (7)

Aunque el servicio te da la ilusión que hay una «plantilla» que opera siempre este no acaba de ser así. Por ahora, los trabajadores que están en las empresas dedicadas a proporcionar oferta a estos servicios no son comprendidos como una fuerza de trabajo estable. Se entiende como una red flexible y escalable de los trabajadores que trabajan según les sea necesario a empresas y usuarios, como si fuera temporal. (4)

Esta rama de la “economía del compartir” transfiere el riesgo de las empresas a los trabajadores y evita costes fijos. Incrementan beneficios, quitando la protección del trabajador (baja por maternidad, prestaciones de jubilación, baja médica…), empujando hacia abajo los salarios, y a evitar las regulaciones gubernamentales.

Si bien se desarticulan los impuestos fijos más sociales de la actividad económica, la jugada de Airbnb y Uber es que de ella no se desglosan beneficios de la actividad, es decir, un transporte y un alojamiento lo son en su totalidad, no de forma parcial. (8)

Uber debe ser más proactivo en el campo de los seguros y responsabilidad de los “empleados”, sobre todo porque su escala les debe dar la oportunidad de exigir mejores tarifas, argumentaba Ben Thompson. (9)

Las empresas, a sabiendas del modelo, proponen nuevas fórmulas en tres ámbitos para mimar de formas diferentes a sus empleados: (8)

  • Asegurar y demostrar que tienen un método seguro de controlar los beneficios ganados por los “empleados”.
  • Mejora y aprendizaje: Mediante la modificación de los precios, asegurar de alguna forma la mejor fórmula para optimizar su tiempo y beneficio (sin abusar de ellos).
  • Las plataformas deben asegurarse que los “empleados” ganen de manera similar a lo que sería estar en organizaciones tradicionales según tiempo y disposición (Ahí está el quid de la cuestión).

Por ejemplo, escribía Doug Henwood, Uber hizo una alianza con el Banco Santander para ofrecer préstamos la compra de automóviles para los conductores. (10)

Nos deberemos preguntar como encajar estos nuevos empleos en la seguridad social, en como gestionar este «limbo» entre profesional y aficionado y como trazar garantías para que tengan unas condiciones laborales que se adecuen a la normativa actual.

El reto que se presenta en un futuro es que la red de seguridad que ofrecía la empresa se disipa, por tanto el desafío es desarrollar políticas que mitiguen algunos de los riesgos y fuentes de inestabilidad que pueden acontecerles a estos empleados.

 

Enlaces utilizados:

Ilustración principal:

Ilustración secundaria: Anna Parini

1.- La tecnología tiene ideología | Albert Cañigueral

2.- Multimillonarios de la economía colaborativa: Uber y Airbnb | Julen Iturbe

3.- The inside story of how the Uber-Portland negotiations broke down | Alexis C. Madrigal

4.- Efectos colaterales del negocio del gratificación instantánea vs el mundo de la logística | Marc Martí

5.- How Uber and the Sharing Economy Can Win Over Regulators | Sarah Cannon y Lawrence H. Summers

6.- Uber y su poder oculto: los datos | Julen Iturbe

7.- Uber and the Taxi Industry’s Last Stand | Jon Liss

8.- The case against the Sharing Economy | Platform Thinking

9.- Don’t blame Uber | Ben Thompson

10.- What the Sharing Economy Takes | Doug Henwood

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