De smartphone a ¿smartscreen? (I): Una aproximación al nuevo rol del móvil

De la «llamada perdida» a las apps: El móvil ya no es lo que era

El smartphone es un dispositivo mucho más personal que lo puede ser un PC.  Hemos de considerarlo un ambiente personal e íntimo, donde la gente no quiere ser bombardeado con publi. Son «intensificadores» de la actividad digital, un garante de intimidad e independencia (alejado de los padres si hablamos de adolescentes).

Los «millenials» o también «Generación Y» (¡o incluso Generación C!) tienden a tener su principal contacto con el mundo digital a través del móvil, y utilizan diferentes dispositivos para saciar sus necesidades a lo largo del día. Son mayormente “nativos mobile” ya que la movilidad les ha permitido crecer y desarrollarse en un mundo hiperconectado, como apunta Pepe Cerezo (1).

La función inicial del móvil ha quedado arrinconada en el casillero de acciones que hacemos con él. Lo utilizamos para mirar que pasa en las plataformas sociales, para hacer fotografías y vídeos, para revisar el correo, consultar webs, reproducir música, jugar, para cuantificarnos, para controlar otros dispositivos o para monitorizar nuestra salud, como apunta Javier Pastor (2).

Una «artimaña semántica»: Una razón económica para que siga llamándose smartphone

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A finales de esta década, nuestros teléfonos móviles serán los dispositivos que utilizamos principalmente para acceder a Internet, consumir vídeo y después lo que “venga” que incluye a la parte posterior de esa conexión.

¿Y cómo es posible que se siga llamando teléfono móvil? Una respuesta podría ser que los más «viejos» (yo también me incluyo), aún vemos con «buenos ojos» llamarlo así, o que no ha surgido ninguna palabra con suficientemente fuerte para que la sustituya.

Kevin Roose argumenta que a las operadoras les interesa que lo sigas viendo así, por que saben que lo que ofrecen como «sólo movil» es mucho mejor que lo que nos dan por niveles límites a la utilización de datos (y ahí vendrá el cargo por exceso). Y compañías como AT & T y Verizon, que han previsto el boom de datos próximos años, han estado gastando más y más en las nuevas redes de datos, mientras que van “regalando” sus planes de voz de forma gratuita (3).

Un estudio de 2013 por Cisco estima que, en 2017, el usuario móvil medio de EEUU utilizaría seis gigabytes de datos al mes (3). Por tanto, más allá de mirar si hay “llamadas ilimitadas y sms” centrarnos y no distraernos de la cuestión más importante: la cantidad de datos que nos permite antes que nos empiecen a cargar por exceso (4).

 El último Mobility Report de Ericcson, del que adjunto imagen más arriba, va en la misma línea, augurando disminución del uso “básico” de los móviles, que vendrá acompañado por un aumento en el consumo de datos móviles (5).

Una pantalla venida a (mucho) más: Tabletización, nube, Convergencia… i Unió!

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Hasta ahora, los entornos digitales fueron diseñados para reflejar el mundo real, pero la aceptación por parte del consumidor del concepto «cloud», nos dicta que las personas entienden que con internet se acuñan nuevos conceptos y «procesos». Si antes hacíamos que internet se pareciese al mundo físico, ahora la tendencia es a la inversa.

Y es que estos dispositivos son mucho más que un “portátil de bolsillo con ratón y teclado incorporado”. La cámara es sin duda el de los métodos de comunicación más importantes, unido a la ubicación, sensores de movimiento y todo aquello posible más allá de la web de escritorio.

Pero el ordenador no desaparecerá a corto plazo, ese «dispositivo» que tiene una gran pantalla,  teclado y sigue siendo superior a los teléfonos inteligentes y las tabletas puros para hacer las tareas más complejas, y para hacer varias cosas a la vez. Ese ordenador/laptop, según el estudio The Communications Market Report nos dice que el segmento de 16-24 años en Reino Unido, es el que encabeza la lista, con un 299 minutos dedicados por día. (6)

Convergència Democràtica de… ¿»compturadoras»? Se está labrando una lucha por alcanzar la convergencia entre dispositivos. Entonces, tendríamos acceso a las apps y servicios desde los diferentes dispositivos, pero limitando las posibilidades según dispositivo. Esto es lo que explica Walt Mossberg que están haciendo Google (Chrome OS) y Apple (¿está esperando a su procesador ARM?), buscando «unir» los sus clientes móviles y de escritorio, haciendo que se entrelacen las apps y servicios cada vez de forma más clara e útil (7).

Y en ése mismo tema está metido Apple con Continuity y Microsoft, que está en proceso de crear sistema universal que se podrá instalar en smartphones, tablets, portátiles, PCs o incluso en la Xbox.

Dentro de unos años, J. Pastor augura que la experiencia con el smartphone se «expandiría» hacia más lugares, es decir, que lo podríamos conectar a un dock, un cable HDMI o por Bluetooth, y interactuar y realizar otras operaciones frente un monitor o otro dispositivo (8).

La “tabletización” de la experiencia del usuario: Una de las problemáticas que contiene el uso de móviles (y tablets) es que las interacciones y relaciones que se producen son de una calidad «sesgada». Es decir, estos dispositivos no permiten desarrollar (por ahora), por ejemplo, grandes textos o contenido. Otros abogarán que está «limitación», cosa que en móvil se puede entender, puede ser un enfoque erróneo, ya que en móvil se valora la solución individual.

La simplicidad tan ¿útil? de tablets y smartphones es una línea que muchas empresas no desearían que se pase, ya que rivalizaría con el ordenador. Se necesita un dispositivo similar, en la forma de consumo pasivo, a la televisión: Un dispositivo que sirva de forma más directa al consumo de apps, películas, música o lo que sea.

El ordenador es una herramienta que se presta al aprendizaje y al que se asocia con la copia. Otros «costes»: Un PC está mejor «habilitado» -por ahora- para elaborar grandes textos, por ejemplo. O para poder editar vídeos o fotografías. En mobile todo es más “crudo”. No es un crítica (¡por ahora!), es una observación, faltaría ver como se orientan -si es que se hace- para poder prestar servicio a los usuarios en necesidades más específicas a la hora de crear contenido de calidad. Estamos a la espera de que no sean dispositivos «mutilados» en pro de un mayor consumo vs creación.

Quien controla el filtro controla la información: Y esto es una oportunidad para marcas y empresas, que si disponen de tiempo y dinero para crear contenido. Estos dispositivos premian las apps gestionan el descubrimiento de información, externalizando la búsqueda de información, dando más posibilidades a que ésta venga previo pago a la app o servicio. (Jose Alcántara lo explica de forma clara en “Cuatro ideas para contextualizar el mito del «descubrimiento» (9)).

Observación final: El teléfono móvil si alguna vez se comprendió como un elemento totalmente diferente, ahora lo hemos de entender como un dispositivo que sirve de conector con otros dispositivos, con el fin de satisfacer nuestras necesidades. Es, de alguna forma, un forma complementaria a los ordenadores – no de manera aislada (10).

Y el próximo lunes, me lanzaré a hablar de la relación entre las oportunidades económicas y la posibilidad de gestionar la información que genera el usuario desde diferentes dispositivos. Una tímida aproximación.

Enlaces utilizados:

Ilustración principal: Oliver Munday

Ilustración 2: Desconozco autor

(1) Nativos “mobile». Una generación hiperconectada | Pepe Cerezo

(2) Smartphones: mucho más “smart” que “phones” | Javier Pastor

(3) Why Are We Still Calling the Things in Our Pockets ‘Cell Phones’? | Kevin Roose

(4) Cisco: Average N. American mobile user to consume 6 GB/month in 2017 | FierceWireless

(5) The future of mobile phones doesn’t include phone calls | Leo Mirani

(6) Smartphones, tablets or TV: How do we consume media in 2014? | eConsulty

(7)

(8)

(9) Cuatro ideas para contextualizar el mito del «descubrimiento» | Jose Alcántara

(10) Q&A with MOMAs judge Indy Saha, Google Creative Lab | The Redrum