Apuntes y suposiciones sobre un amago de 2a burbuja tecnológica

Con pinzas cojo la afirmación -o debate- sobre una supuesta burbuja tecnológica. A raíz de las grandes valoraciones que se hacen por empresas “digitales” de corta vida, algunos blogs y webs de noticias hablan de ella.

Desde el desconocimiento, aquí reúno unos cuantos apuntes para esclarecerme que hay de verdad y mentira en esta afirmación. Vamos allá:

Las diferencias (y similitudes) con la burbuja puntocom

Hace 15 años, la conocida como «burbuja puntocom» explota al hacerse evidente que no había relación entre valoración -y expectativa de beneficios- con los modelos de negocio con los cuales se preveía explotar económicamente y de forma exponencial la red. No cuadraban.

Las .com se lanzaron ellas mismas y con ellas llevaban un aviso a lo que se consideraba «industrias tradicionales»: Había que tomar en serio lo que iba a ser la digitalización de la empresa. Ahora, tras unos años de cierta calma, algunos viendo las grandes inversiones vuelven a hablar de ese concepto que se creía enterrado. A continuación, selecciono algunas observaciones de los dos bandos.

A favor de la burbuja:

La evidencia más clara para algunos es que el Nasdaq esté sobre los 4000 otra vez, igual que en el 1999. Siguiendo el subrayado de hechos similares, algunos ven similitudes con estas empresas que no tienen ingresos o ingresos insignificantes, sean valoradas en miles de millones de dólares. WhatsApp. Instagram. Tumblr. (1)

Steve Tobak, siguiendo el mismo argumentario, escribía que estas valoraciones infladas parecen ligado a una visión del mercado totalmente elástico, con crecimiento infinito, cuando en realidad muchísimas compañías están compitiendo en el mismo territorio. Recordando que no todas podrán manejar -monetizar- estas valoraciones en algún momento del futuro. (2)

David Einhorn, manager de Greenlight Capital, decía «hay un claro consenso de que estamos asistiendo a nuestra segunda burbuja tecnológica en 15 años». «Lo que es incierto es cuánto más la burbuja puede expandirse, y lo que podría estallar.» A parte, matizaba en un aspecto, decía que aún siendo ésta burbuja un eco de la anterior, esta tenía un menor número de grandes reservas de capitalización y entusiasmo mucho menos público. (3)

Algunos líderes de negocios e inversores anticipan algún tipo de corrección en los próximos 2 a 3 años sin embargo, la fecha exacta de cuándo se producirá esta corrección es tema de debate.  Algunos consideran un aviso que en abril afrontara una corrección que hizo caer el Nasdaq un 8%. Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, alertaba en julio sobre la alta valoración de biotecnológicas y redes sociales (4)

Aunque algunos tienen esa premonición, esta viene con algún asterisco: La vieja burbuja -explica- se vino abajo por que no había nada en su interior. La diferencia radica en que estas empresas en la actualidad si que tienen capacidad para crear un valor real, con ingresos y clientes reales.

En contra de la burbuja:

A primeras, lo primero que nos vienen a decir es que esta vez la revolución de los servicios móviles y el cloud justifican estas grandes apuestas. Y la mayoría de las empresas que salen a bolsa les respalda una rentabilidad y negocio real y constatable que transformarán la forma en que vivimos.

David Kostin de Goldman Sachs, señaló varios puntos por los que la situación actual es diferente a la que supuso la burbuja puntocom: (5)

1) El mercado está más equilibrado que cuando la primera burbuja y las expectativas de crecimiento de ganancias son mucho menos agresivas (del consensuado 9% vs el 17% del 2000).

2) Las tasas de interés son mucho más bajas. Los rendimientos a 3 meses del Tesoro de EEUU estaba al 5,9% en 2000 frente al 0,05% en la actualidad, mientras que los rendimientos a diez años fueron 6,0% frente al 2,7% actual.

3) Durante el 1er trimestre del 2000, 115 OPIs concluyeron por ingresos de $ 18 mil millones. En el 1er trimestre en 63 operaciones completadas, que recaudaron $ 11 mil millones. No hay suficientes salidas a bolsa y además el gran público ha estado “ausente” de la web 2.0 después de los años 90 son algunas razones para evitar decir “burbuja”.

Y es que parece ser que un punto muy importante para diferenciar aquel 99-00 con la actualidad  es recordar que las tasas de interés son prácticamente cero desde hace algún tiempo. Cuando los prestatarios están pagando cerca de cero interés sobre los préstamos, significa que el dinero es barato.

Bajo este punto Peter Thiel, fundador de PayPal y conocido inversor, explica que si puede haber alguna “burbuja” puede ser por los bajos tipos de interés que de rebote haría subir la valoración de tecnológicas, pero estas en si mismo no crean la burbuja. El cree que tienen un flujo de caja adecuado. (6)

Tim Fehnhold de QZ subraya otra diferencia con la anterior burbuja: Parece estar concentrada en capital privado. Las mayores empresas de alta tecnología se reparten las inversiones. No todo estaría tan “sobrevalorado” como cuando estalló la última vez que la burbuja estalló.

burbuja tecnológica

Un fantasma recorre las Venture Capitals: las «burn rates»

Si hay algo que a algunos de estos inversores que no ven burbuja son dos palabras: «burn rates», el dinero que se gastan estas empresas apoyadas económicamente. El inversor Fred Wilson, de Union Square Ventures no se preocupaba por las altas valoraciones que se le dan a las empresas, sino que se fija ya en el dinero que estas disponen y critica que algunas están “quemando” efectivo (millones al mes, decía). Y lo hace sin problemas, incluso señalando a la cartera de empresas que ayuda. (6)

Marc Andressen, fundador de Nestcape y uno de los inversores con más visibilidad, también era de los que pensaba que a algunas empresas que estaban “musculadas” por capital privado se estaban pasando en su gasto mensual. Y avisaba que cuando el mercado se “agite” averiguaremos si estas estaban preparadas para cabalgar sobre el mercado. (8)

Bill Gurley, general partner de Benchmark, incluso señalaba este gasto se encontraría en la actualidad el punto más alto desde la era de las punto-com, decía este octubre.  Nadie tiene miedo, todo el mundo tiene ganas de más, pero con el tiempo esto cambiará, explicaba. (6)

Los problemas tras la quema de dinero: Marc Andressen hacía un mini listado:

1) los altos grados de combustión de dinero impide que una empresa sea capaz de adaptarse rapidamente a los cambios del mercado.

2)Las cantidades excesivas de dinero permiten a las empresas a contratar a lo loco en lugar de operar de manera eficiente. La contratación es una solución fácil que suena a muchos problemas de nuevas empresas se enfrentan, pero después viene el problema de administrar todo ése volumen de genre, cosa que puede ser lenta.

3) Una falsa sensación de alivio, que vendría al ver tanto dinero en los bolsillos de la empresa y de los empleados. El glamour de unas buenas oficinas puede amodorrar a más de una empresa.

4) Si tienes un alto grado de gasto de capital, cuando vengan problemas y vean que te gastas cantidades ingentes, muchos se lo pensarán dos veces antes de apostar por ti.

 Conclusiones, borrones y suposiciones

La desorbitada expectación que despertó la valoración de Snapchat,  los continuos movimientos corporativos entre grandes tecnológicas –como la compra de la creadora del juego Minecraft por parte de Microsoft y la salida a Bolsa de Alibaba (la mayor de la historia) son solo tres ejemplos recientes del papel protagonista que juega el sector tecnológico en los mercados, en un momento en el que la economía digital cada vez tiene más presencia en la real. (9)

Y antes que todo esto hay que correr. Con dinero irás rápido y te protegerás de otros competidores. Ahí tenemos el ejemplo de Uber, que en la escapada hacia la salida en bolsa se le ha criticado el hecho de trolear a la competencia y el sector periodístico. El primero que mueve ficha, el que la mueve más rápido o con más recursos, gana.

Y es en esto en que puede haber similitudes entre la burbuja .com del 99-00 y el momento actual: Esa (casi) desesperación por saltar encima de lo que sea denominado como “the next big thing”.

Lo que si parece si creo es que en esta situación, en que el terreno de los dispositivos móviles y servicios cloud está mucho más maduro y con más fórmulas para monetizar sus servicios y productos. ¿Qué eso sea un argumento suficientemente bueno para justificar que no podría haber un descalabro como la anterior década? Pues creo que frenaré aquí.

Las grandes empresas se mueven para adquirir esta “innovación”y las la innovación que está interrumpiendo todas las industrias, aunque haya cánones o leyes prêt-à-porter para algunos (10). Durante ése camino, parece que por ciertas inversiones de esas comunidades de capital de riesgo, acceleradoras o comunidades de apoyo financiero a startups se pasan con cantidades excesivas. Muchas no pueden permitirse perderse el próximo Google, o al menos la próxima adquisición de Google.

 

Enlaces utilizados:

Ilustración principal: Oliver Munday

Ilustración secundaria: Kelsey Dake

 

(1) Here’s The Evidence That The Tech Bubble Is About To Burst | Jim Edwards

(2) We’re Definitely in a Tech Bubble — Now What? | Steve Tobak

(3)

(4)

(5) Goldman Sachs Gives Six Reasons Why This Market Is Nothing Like The Tech Bubble | Business Insider

(6) Here’s The Evidence That The Tech Bubble Is About To Burst | Jim Edwards

(7) Who will get hurt if a tech bubble pops? VCs and employees |Tim Fehnhold

(8) Marc Andreessen Says The ’90s Dot-Com Bubble Startups Were ‘All Right But Just Early’ | Business Insider

(9) Tecnológicas, sin miedo a la burbuja | Cinco Días

(10) De la brecha digital a la trinchera legal: Un problema del Dinero Viejo | Aquí-en-este-blog